Esta semana le dijiste a alguien que probara algo. Una crema, un restaurante, una serie. Lo hiciste porque te gustó, sin pensarlo dos veces.
Recomendar es algo que haces sin darte cuenta, como respirar. El problema no es que lo hagas. El problema es que cada una de esas veces alguien cerró una venta, y no fuiste tú.
Gracias por su preferencia
Y no es opinión. Es la razón por la que las marcas invierten tanto en que alguien como tú hable bien de ellas.
Aparece sin que lo pidas, de alguien que no conoces, y tu primer instinto es desconfiar. Cuesta dinero cada vez que se muestra.
Llega de alguien en quien ya confían, en el momento justo en que lo necesitaban, y sin que nadie te pague por mandarla.
No vendedores. Personas normales que recomiendan lo que ya usan en su día a día, y reciben una comisión cuando alguien compra por su recomendación.
No es rápido ni automático. Es un trabajo. Pero es real.No tienes que volverte otra persona ni aprender a vender. Lo que cambia es que la recomendación queda a tu nombre.
La persona lo busca por su cuenta, compra donde sea y ahí se acaba tu parte.
La misma conversación, el mismo mensaje. Pero la compra queda registrada a tu nombre.
No hay que salir a buscar desconocidos. Mira si alguna de estas te suena.
Con que te suene una, ya vale la pena mirarlo.
Te lo explico completo en el siguiente paso. Sin compromiso y sin que tengas que hablar con nadie todavía.
Ver cómo funciona